Jaume Pons i Vallès, popular y cariñosamente más conocido como “P. Jaime”, era natural de la villa de Binissalem, pequeña localidad Mallorquina, perteneciente al partido judicial de Inca, provincia de las Baleares y obispado de Mallorca.
Vino al mundo en el domicilio familiar sito en la Calle S. José, nº 8, que todavía es propiedad de la familia y hace poco tiempo fue rehabilitada. En 2014 la visitamos y fotografiamos, en un estado bastante ruinoso y fue una gran alegría años más tarde saber de su restauración y más aún que todavía forme parte del patrimonio familiar.
Hijo menor de los consortes Pedro José Pons y Borrás, y María YsabelVallés y Bestart.
Su padre, hijo de Pedro José Pons Gamila y de Juana Ana Borrás Pol, natural de Binissalem; era zapatero y propietario de unos campos a la salida del pueblo dirección a Inca, lugar conocido como “Es Molinot” –que actualmente aún es propiedad de la familia-, también se dedicaba a las tareas de la huerta, entre otras actividades u oficios era secador de albaricoques, posteriormente poseían una plantación de viñas y eran cosechadores y productores vinícolas.
Al hablarnos la sobrina del P. Jaime, Catalina, de su abuelo, nos dijo lo siguiente:
«Primero tenía una fábrica de zapatos. Mandaban zapatos a Francia pero el que lo recibía se calzó el dinero y quebraron. Después se dedicaron a las cosas del campo. Por ejemplo, en el tiempo del albaricoque, hacían albaricoques secos. También tenían un celler de vino que a mí me gustaba mucho. Era una niña y me gustaba mucho ir a vender vino. Lo vendíamos a granel, y yo disfrutaba de hacer trastadas, cosas de niña.
Era un padre maravilloso. Yo a mi abuelo lo quería tanto como a mi padre.
Recuerdo que dos o tres meses antes de morir, yo estaba limpiando una lámpara (porque vivíamos juntos) y estaba encima de una mesa limpiando la lámpara cuando me estropee una media, y dice: “ay” y se fue, Y al cabo de un rato ya tenía un par de medias nuevas que él había ido a comprar; y entonces no era como ahora… un par de medias no se vendía en cualquier lugar y era muy caro. El abuelo era algo extraordinario.
El día que murió vino una nieta suya y me dijo: “vengo a ayudarte”, (es que hacía ya 10 días que estaba encamado), y le digo: “tranquila, no vengas”, me contesta: “sí, sí, no te preocupes”, entonces le dije: “voy ahora a preparar la comida al abuelo; me ha pedido un seso.” Le hice el seso y mi prima le dice: “abuelo te lo doy yo hoy”, a lo que contesta: “no, que me lo dé Catalina”. Le di la comida y al cabo de 2 horas ya había muerto. Estábamos todos, todos; el tío Jaime también.
Allí estábamos hablando alrededor de su cama, y mi madre dijo: “callad, callad que se muere”, la tía Isabel le puso la mano en la boca y le dijo: “calla”, y mi madre le dice: “no me oirá”, a lo que mi tía Isabel le replicó que sí que la oía; y se murió. Estábamos todos juntos acompañándole, hijos y nietos
Falleció en la casa familiar sita en la C/ San José, nº. 12, de Binissalem el día 15 de Mayo de 1959 a los 72 años de edad, a causa de una hemorragia interna, motivada por una úlcera en el estómago; habiendo recibido los Santos Sacramentos de Viático y Extremaunción. Fue inhumado en Binissalem.
Su madre, hija de Jaime Vallés Llabrés y de Isabel Bestard Pol, natural de Binissalem. Tenía tres hermanos: Jaime, Juana y Francisca. Se dedicaba a las labores del hogar y también a los bordados.También ayudaba a su esposo en el celler. Su nieta la define de la siguiente manera:
«La abuela era una señora muy educada, muy educada. Cuando tenía visitas siempre tenía un detalle pera obsequiar a las visitas que llegaban. Yo aprendí mucho de ella, muchísimo. Era toda una señora.
Recuerdo cuando llegaban mis otros abuelos, si era por la mañana, la abuela ya les tenía preparado un café con leche y una ensaimada, y si era por la tarde, un té y una copita de mistela con unas galletitas. Siempre, siempre atenta. Yo aprendí muchísimo. Era todo una señora y muy educada. El P. Jaime tenía una madre maravillosa, ¡maravillosa!
Falleció en la casa familiar el día 8 de octubre de 1940 a los 60 años de edad, a causa de una tuberculosis pulmonar; habiendo recibido los santos Sacramentos de penitencia, viático y extremaunción. Recibió cristiana sepultura en el Campo Santo de la localidad.
Su familia era sencilla y muy trabajadora; religiosa, como la mayoría de las familias contemporáneas.
Gracias a los libros de registro y a la gentileza de los funcionarios del Juzgado de Paz de Binissalem y al párroco, mediante los diferentes asientos de nacimiento, bautismo, matrimonio y defunción, hemos podido reconstruir los datos biográficos de los consanguíneos del P. Jaime.
La hermana mayor, Juana, nació en Binissalem el 21 de febrero de 1903, en la casa familiar sita en la C/ San José, nº6. Contrajo matrimonio canónico con Juan Sastre Fiol, en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. del Lluch d’Escorca el día 6 de febrero de 1924. De cuyos esponsales nacieron dos hijos, Catalina y Pedro, -quienes me acogieron en sus casas en agosto de 2014 y tanto interés y colaboración prestaron para con este empresa: dar a conocer la vida y obras de su tío.- Falleció en la casa familiar de Binisalem. entonces nº 22, el día 20 de Enero de 1986, faltándole menos de un mes para cumplir 82 años, por un paro cardiaco, causa de una trombosis coronaria; habiendo recibido la Unción de Enfermos. Sus restos reposan en el Campo Santo de Binissalem. Nos contaba su hija, Catalina, que tuvo una muerta rápida.
Pedro, aunque todo el mundo le llamaba Pep, nació en Binissalem el 15 de septiembre de 1904, fue bautizado a los dos días, el día 17 de los corrientes, en la pila bautismal de la parroquia de Binissalem, contrajo matrimonio canónico con Catalina Salou y Llabrés el 26 de noviembre de 1930 en la iglesia de la Asunción y S. Jaime, parroquia de Binisalem, ante el Rvdo. Mn. Gabriel Fiol Vallés, Presbítero, como delegado por el Sr. Cura Párroco de la misma
Falleció en Palma de Mallorca, a Santa Creu, tras una larga y dura enfermedad el 28 de octubre de 1968.
Isabel, nació en Binissalem el 7 de diciembre de 1910, bautizada a los dos días, el 9 de los corrientes. Contrajo matrimonio canónico con Andrés Pons Cerdá, el 20 de Mayo de 1942 en la iglesia de la Asunción y S. Jaime, parroquia de Binisalem, ante su hermano el Rvdo. P. Jaime, Presbítero, debidamente delegadoFalleció en Palma de Mallorca el día 13 de Mayo de 1997. Sus despojos fueron enterrados en el Cementerio de Palma.
Aunque no se sabe con exactitud muchas cosas sobre su infancia y juventud, sí hemos podido recoger y unir algunos datos y con ellos, podemos deducir y nos atrevemos a contar parte de su niñez y adolescencia, aunque sea de forma suscinta.
Vio la luz por primera vez, a las tres de la madrugada del transcurso del día siete al ocho de noviembre. El año, como explicamos más adelante, no lo conocemos ni podemos afirmarlo con exactitud. Se estima que fue en el mil novecientos trece. Y dicho año tomamos como real.
Según la copia de la partida de Bautismo que guardamos, cuyo original obra en el Archivo Diocesano de Mallorca al Fondo: I/11 –B/43, fol. 155v, nº 99. El sacerdote que le bautizó, entonces párroco de Binissalem, lo inscribió en el folio 155 vuelto del correspondiente tomo del libro sacramental de Bautismos de los Quinque libri de la parroquia. Gracias al número de asentamiento de la partida, sabemos que fue el nonagésimo noveno bautismo del año. Renació por las aguas bautismales y fue agregado a la gran familia cristiana al día siguiente de su nacimiento, el nueve de noviembre de mil novecientos nueve [sic] en la pila bautismal de la parroquia de Binissalem, de manos del Rvdo. Sr. Mn. Sebastián Esteve, pbrô., cura párroco de dicha parroquia. Fueron sus padrinos los señores Juan Martorell y Comas, casado, y Juana Vallés y Bastart, soltera (hermana de su madre). Fueron testigos el Rvdo. Sr. Mn. Andrés Oliver, pbrô., y el Señor Sacristán, D. Juan Roselló.
Apostólico, Novicio y Religioso de la “Congregationis Missionis”: En el año 1924, celebrándose en su pueblo natal una Misión Popular a cargo de la Congregación de la Misión, sintió la llamada del Señor a servirle desde el estado sacerdotal y religioso.
Al margen de esta anécdota, bien es cierto que por la primera quincena de noviembre de 1924, según nos relata su sobrina Catalina, cuando la presentaron al Santíssim Crist de la Sang, manifestó su deseo de ingresar en la Misión, y después de mucho insistir, consiguió la autorización de sus padres para poder ingresar en la Escuela Apostólica de la Misión de Palma de Mallorca; ingresando en enero del siguiente año, 1925, en la referida Escuela Apostólica de Palma, casa popularmente conocida por los mallorquines como “La Missió”.
Durante este tiempo de convalecencia, el joven apostólico, estaba muy triste e incluso más decaído de lo que estaba normalmente a causa de la enfermedad, pues él quería ser religioso de la Misión. Y reiteraba, una y otra vez su deseo de volver a la vida comunitaria en el Seminario de la Misión. Y le decía a sus padres: -“Si, tuviera una novia y les pidiera para casarme, me dejarían, pero como es por ser misionero no me dejan…”, a lo que su madre le contestaba: – “Yo quiero que seas misionero, pero que tengas mucha salud”. Pasado un tiempo, sus padres, tras el consejo de varios médicos, especialmente del Dr. Roca, deciden que ingrese de nuevo al Seminario de la Misión, para probar si así se mejoraba. Era el año 1926.
Así lo relata la sobrina del P. Jaime: “Estuvo todo el año [1925] a casa, a Binissalem. Y todo el año estuvo llorando… Al final, en Navidades del año 1925, en la visita del Dr. Roca, médico de Binissalem, se decidió que volviera a la Misión y así probar si mejoraba. Así, pues, pasadas las navidades, en enero del año 1926, volvió a la Misión y ya no volvió a salir nunca.”
Efectivamente, tras haber vuelto a ingresar en el Seminario y recuperar la salud anímica, esto le ayudó su plena recuperación, pudiendo seguir con normalidad los cursos, superando las asignaturas y aquellos arduos planes de vida, horarios y prácticas propios de las congregaciones religiosas de antaño.
Como señalaba el P. Barceló en la introducción de “121 Mallorquins”, fue una flor del jardín vicenciano de Mallorca que nació y fue cultivada en la Escuela Apostólica de la Missió, para florecer y fructificar en otros jardines, allí donde fue enviado, pero en especial, en el Puerto de Sagunto.
Respecto a la vocación, el P. Barceló también nos ofrece una serie de motivaciones vocacionales que, estamos seguros, que alguna fue también para nuestro querido P. Jaime un aliento y motivo de su convicción vocacional. Son las siguientes:
-La fe cristiana, sencilla, y humilde de los padres, con la Eucaristía dominical, oración familiar y su buen ejemplo.
-El testimonio público y efusivo de los misioneros, que, con sus firmes convicciones cristianas, conducta y predicación en las misiones populares, comunicaban y dejaban en los habitantes de la isla un testimonio claro de su amor a Dios.
-La inquietud interior espiritual que sentían unos jóvenes, y que, en su inexperiencia y humildad pedían orientación a los misioneros o sacerdotes diocesanos.
-El ambiente social cristiano que reinaba en los pueblos, que ayudaba y favorecía a todos, fruto de unas familias modestas, trabajadoras y creyentes, en las que reinaba la sinceridad y el respeto.
-La vida fraterna de plegaria y de fe, firme y sacrificada de la Comunidad de misioneros de Palma, que se respiraba, expiraba y atraía, era gran testimonio en toda la Isla.
Cinco años más tarde, finalizó el periodo de la Escuela Apostólica, correspondiente a “Humanidades y Latín”, y comenzó el postulantado por seis meses, y, a continuación, el noviciado a lo largo de dos años, aproximadamente.
Fue destinado por sus superiores al Seminario de la Misión de l’Espluga de Francolí, provincia y diócesis de Tarragona, donde en 1932 profesaría los votos temporales como Religioso de la Congregación de la Misión.
Nos cuenta Mn. Juan José Llamedo en el citado artículo, que en 1934 todos los alumnos mallorquines son remitidos a Palma Mallorca ante la peligrosa situación política y social las que ya amenazaban un conflicto grave.
El día tan deseado de aquel que quiere entregarse a Dios abrazando unas constituciones y viviendo en comunidad, fue para el entonces Hno. Jaime el 8 de Septiembre de 1935, día en que profesó solemnemente los santos votos perpetuos de pobreza, obediencia y castidad. La profesión se celebró en la casa de la Misión de l’Espluga de Francolí, al igual que la profesión temporal.
Cierto es que, según nos relata Dª. Catalina Sastre, en 1936 al celebrarse en Palma el IIº centenario de la fundación y erección de la Casa de la Congregación de la Misión de Palma, él y alrededor de un centenar más de estudiantes y misioneros fueron a dicha celebración. Por aquel entonces, estalló el alzamiento con la consiguiente guerra civil. Entonces, una “mujer muy católica” y adinerada, les cedió un chalet privado muy grande, situado en “l’Inglada”, donde se refugiaron durante todo el tiempo que duró la persecución religiosa.
Durante ese tiempo, nos cuenta su sobrina Catalina, que los familiares recogían todo lo que podían y se lo llevaban; bien fueran alimentos, ropa, cosas de aseo, etc. Catalina bajaba a Palma cada semana con su abuela, la madre del P. Jaime, para llevarles cosas. Tenían que ir un largo tramo en tren y al bajar, los “guardias” que habían en la estación les registraban para comprobar si “pasaban” alguna cosa al interior. Revisaban a los mayores, pero a los niños no.
Su sobrina Catalina, nos cuenta entre lágrimas de gratas emociones y recuerdos, que al comenzar el bélico enfrentamiento entre los españoles tenía 12 años de edad, y nos relata lo siguiente:
La Guerra civil el va trobar a l’Espluga, però com anaven a celebrar el centenari de la missió a Palma, el Superior de la Missió va juntar a tots els pares dels missioners perquè col·laboraren a que vingueren a celebrar el centenari els missioners. Hi va passar el següent: que tots els pares no només pagar el viatge dels fills si no un mes i vingueren cent i pico de missioners de Barcelona.
I al que estaven aquí, va estallar la Guerra civil. I es varen haver de quedar aquí però com no tenien puesto per dormir una senyora molt rica els hi va donar un xalet que tenia San Inglada. Molt guapo, un xalet molt gran. I com no hi havia menjar tots els pares de Mallorca els hi duien algo perquè no tenien per menjar i ells quan es rentava les mans posaven l’aigua dins d’un cubo, quan escuraven ixa aigua la posaven dins d’un cubo, i quan es rentaven els peus també; I aquella aigua la guardaven per regar i sembraven allí tot el que podien per tenir que menjar. I jo i la mare d’ell cada setmana cada setmana baixàvem a Palma perdur-los coses, I com que a l’estació del tren hi havien dos policies que te registraven i requisaven tot el que duies, als nins i les nines, no ens hi deien res. Ma mare tot això unit pa estava i feia pa, i coques, i coses, i jo en unes bosses dins d’una bata d’escola, passava tot lo que podia.
Perquè a sa mare i registraven per veure tot el que portava i si duia menjar, els hi ho prenien.
Nosaltres quan anàvem dinavem amb ells i dinàvem del que els dinaven. Un dia vàrem fer un cuinar de cigrons, llentilles, de tot, i verdura, i va estar ben bo, ben bo. (I contesta la cunyada: “en tiempo de hambre, no hay pan duro”). Això passava. I ho fèiem totes les setmanes. Cada setmana. I varen estar en aquell xalet, I vàrem viure tot el temps de la guerra, I com a Barcelona el Seu cremar bé i els mataven tot, la casa i tot, hi va haver molt de lio a Barcelona, ei. Allà mataren més capellans.
Acabada la contienda es enviado por la curia de la Congregación al Seminario de los PP. Paúles de Bellpuig, provincia de Lérida y diócesis de Solsona, y así continuar cursando los estudios de Sagrada Teología.
No tenemos constancia de la fecha ni lugar de la recepción de las órdenes menores de Ostiario, Lector, Acólito y Exorcista. Es de suponer que las recibió en l’Espluga y en Bellpuig conforme iba superando los cursos y acercándose a las sagradas órdenes mayores.
Gracias a la nota marginal de la partida de Bautismo, sabemos que le confirieron el Subdiaconado en Palma de Mallorca el día 7 de junio de 1941, siendo Obispo Mons. Josep Miralles i Sbert. Aunque no tenemos constancia de la fecha de la ordenación diaconal, debió ser a partir de mediados de septiembre de 1941 y antes del 1º de diciembre del mismo año, para cumplir, así, con los intersticios de tres meses entre cada orden mayor, previstos por los cánones 974 y 978 del CIC de 1917, vigente por aquel entonces.
Como hemos indicado anteriormente, el día 8 de octubre de 1940 falleció su madre y recibió cristiana sepultura en el Campo Santo de Binissalem al día siguiente, 9 de los mismos. El recuerdo de sus virtudes servirá de consuelo a los que lloran su ausencia, rezaba la estampa-recordatorio de su fallecimiento citando a San Ambrosio.
«TU ES SACERDOS IN AETERNUM, SECUNDUM ORDINEM MELCHISEDECH»
Finalmente, llegó el día tan deseado -tanto para él como para la familia que vivía de cerca su decisión de ser misionero, su enfermedad, sus avatares en el camino vocacional y las peripecias durante la persecución religiosa de la que se vio salvo-, de la ordenación sacerdotal el 1º de marzo de 1942 por la imposición de manos, oración consagratoria y unción del crisma del Obispo de Tortosa, Dr. Félix Bilbao y Ojariza. Subió las gradas del altar para celebrar solemnemente la Santa Misa el día 19, solemnidad del patriarca San José, patrón de la Iglesia y de las vocaciones. Cantó misa en la iglesia parroquial de la Asunción y San Jaime, más conocida como Santa María de Robines, de su pueblo natal, en donde 29 años antes había sido bautizado. Predicó el elocuente orador sagrado P. Juan Coll, C.M. En dicha celebración y fiesta le acompañaron los familiares y un gran número de amigos, además de todos los apostólicos y Misioneros de Palma así como un gran número de sacerdotes, tanto de la Misión como diocesanos. Siguiendo el aforismo latino “post missa, mensa”, al finalizar la celebración litúrgica, celebraron un banquete en “can varsella”.
Transcribimos las palabras de Catalina sobre aquella dichosa efeméride:
Va cantar Missa a Binisalem el dia de Sant Josep; vàrem fer la festa a Can Barcella. A la Missa, va predicar el pare Coll que era un missioner natural de Santa Eugènia i era un gran orador que predicava molt bé; la gent anava per tot arreu on predicava per sentir-lo. Vàrem venir tots els capellans, tota la Missió.
Se mare va morir l’any 1940 el 8 d’ octubre i ell va cantar Missa l’any 1941 ó 42, sí, quasi dos anys després en el 42 el dia de Sant Josep. Jo em recorde molt d’eixe dia. Quina alegría reinava!
Gracias a la gentileza y desinteresada colaboración de Mn. Josep R. Ortega Fons, quien fuera párroco de Binissalem, descubrimos que uno de los primeros sacramentos oficiados como sacerdote, fue el matrimonio de su hermana Isabel en su parroquia natal, dos meses después de cantar misa, un 20 de mayo. Se conserva la partida de matrimonio de su hermana en el archivo parroquial de Binissalem.
PRIMEROS DESTINOS COMO SACERDOTE;
Ese mismo año, 1942, fue destinado por sus superiores a Bellpuig (Lérida), donde ya había estado durante sus años de estudiante, pero en esta ocasión fue como superior de la Escuela Apostólica. Al año siguiente, 1943, fue destinado a la localidad de l‘Espluga de Francolí (Tarragona), en donde también había residido años antes durante el noviciado y el estudiantado, para ocuparse ahora de la administración y de la docencia, ejerciendo de profesor y de ecónomo doméstico de la comunidad.
Durante el tiempo que estuvo destinado en l’Espluga, además de hacer las tareas que sus superiores le habían encomendado en el Seminario, también ayudaba a los sacerdotes de las parroquias vecinas en la pastoral y demás tareas propias de la parroquia y de la formación de los más jóvenes. Mn. Juan José Llamedo cuenta que, en 2008, -cuando publica el citado artículo en la hoja parroquial-, aún quedaban sacerdotes de muy avanzada edad que recordaban con cariño al P. Jaime en este tiempo destinado en l’Espluga. Allí estuvo destinado hasta finales del verano de 1947.