La entrevista de la semana con el padre Jaime, el «Padre de los pobres»

“EL PUERTO”, BOLETÍN DE LA DELEGACIÓN LOCAL DEL FRENTE DE JUVENTUDES. AÑO I. Puerto de Sagunto, 27 de Noviembre de 1954. Número 2.

l Padre Jaime, el  “Padre de los Pobres”, como le llamamos todos con esa admiración, respeto y cariño que nos inspira este ejemplar y humildísimo Misionero, y que al frente de la nueva Parroquia del Carmen trabaja incansablemente por conseguir la dicha y el bienestar de tanto humilde, de tanto menesteroso, ha sido elegido para la entrevista de la semana.

Somos recibidos con esa sonrisa ingenua, bonachona y tan característica en él. Nos invita a  sentarnos y queda preparado para la serie de preguntas que le vamos a hacer, pero antes yo creo deberíamos describir al Padre Jaime. Alto, delgado, un tanto encorvado, más por el peso de la constante preocupación y carga que él mismo se impone; rostro enjuto y pálido, reflejando en sus ojos, que se guarecen tras unas sencillas gafas, una natural dulzura y timidez.

También, y por qué no; fijamos nuestra atención en la limpia pero humildísima sotana. Descolorida y que indudablemente dice de la que ya hace tiempo debió sustituirla que, por obra del Padre de los Pobres, se convertiría en un trabajo o en alimentos para un necesitado.

-Padre Jaime, ¿dónde nació usted y en qué fecha?

-No supongo querrán esos datos para hacerme una ficha –dice sonriente-, sino simplemente por curiosidad. Pues bien; yo vine al mundo en Binisalem, Mallorca, el 7 de noviembre de 1914.

-¿Cuándo sintió usted la vocación religiosa?

-El llamamiento en mi vocación fue precisamente a los doce años, en unas Misiones. Entonces vino a mí ese deseo de consagrar mi vida y alma al servicio de Dios.

-¿Desde qué fecha se encuentra entre nosotros y qué impresión le merecemos los porteños?

-Vine desinado el 1 de septiembre de 1947, y en cuanto a lo segundo, contestaré que, en medio de algunos con pequeños defectos, pues por ser humanos ya llevamos miserias, hay aquí muchísimas almas nobles y perfectas.

-Y ahora, Padre, algo que el pueblo entero ha admirado muchísimo y que ha sido muy comentado incluso fuera de la localidad. Puede imaginar que se trata de las once viviendas por usted construidas ¿Puede decirnos algo sobre este particular?

Esto, francamente, no merece ninguna mención –dijo modestamente, llenándose de rubor, y dándonos la impresión a todos de que en aquel momento hubiera deseado desaparecer tras la mesa-; alguien tenía que apiadarse de aquellas once humildes familias que se cobijaban en los refugios de la playa y que se veían obligados a abandonarlos en un plazo de días. La Iglesia no podía desampararlos, y eso fue todo.

El Padre Jaime quiere rehuir se siga hablando de este asunto y por ello somos nosotros los que ampliaremos tan señalado hecho, ya que también hemos visitado a esas familias que tanto quieren y agradecen al Padre este bello ejemplo.

Las viviendas las construyó el Padre por las razones ya expuestas, pero no como él hubiera deseado, es decir, más amplias, más habitaciones y en mejores condiciones. Pero el tiempo apremia (el día anterior a la orden de desalojar los refugios aún no estaban techadas), y, además, las aportaciones del Arzobispo, Ayuntamiento, A.H.V. y las rifas por él organizadas, no cubrían del todo los gastos (ahora comprendemos tidis a dónde iría a parar la sotana nueva del Padre Jaime). Pero el milagro se hizo y al día siguiente las once familias tenían ya su nuevo hogar.

-Y para terminar: Padre, ¿quiere expresar algo a través de nuestro semanario?

-Sí, hijos míos; a todos los porteños que tan caritativos y tan nobles sentimientos poseen, quiero dirigirme para rogarles se acuerden un poco de esos tres ciegos que viven en la calle Pintor Pinazo; de esa otra pobre mujer sin medios de vida y con hijos, y tanto casos más que podríamos citar y que tengo yo anotados. ¡Acordaos de que la única riqueza que poseen es su miseria y sus pobres vestidos!”

Y rogando nos imparta su bendición para seguir fieles y constantes por el fin noble, desinteresado y porteño que nos guía la publicación, nos despedimos de este Padre Misionero, tan bueno y tan amado por todos, por ser el “el Padre de los Pobres”.

DUMAS

Nota de la Redacción. –EL PUERTO no podía desoír el llamamiento del Padre Jaime.

De acuerdo con el señor Largo, empresario del Teatro Portátil de la plaza del Caudillo, pone incondicionalmente a nuestra disposición, para representar una FUNCIÓN BENÉFICA, toda la gran Compañía de Dramas y Comedias dirigida por Pepe Escribano, con un Fin de Fiesta que nosotros rogaremos y sabemos de antemano no  nos será negado, a ese ejemplar y admirable Centró Aragonés Local, junto a otras intervenciones muy variadas.

¡Porteños! Ya se os darán más informes sobre este particular. ¡Que no quede ni una sola butaca vacía en esta función que organiza este semanario en unión del Teatro Portátil, de los hermanos Largos, para ayudar al Padre Jaime en sus obras de caridad!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Compartir:

Más noticias

Envía tu testimonio

En este formulario usted enviará datos personales para solicitar información sobre alguno de los servicios ofrecidos. Al dar su consentimiento, nos legitima para tratar estos datos pero también podrá, en cualquier momento, solicitar sus derechos de acceso, rectificación, supresión, limitación y portabilidad a través del mismo formulario, así como presentar una reclamación ante la autoridad competente.

Más información aquí.

Si tienes alguna fotografía o algún documento que nos quieras enviar, puedes seleccionarlos y enviarlo con tu mensaje. Indícanos, por favor, qué es y a quién pertenece. Muchas gracias.