7 de abril de 2006
“El Padre de los pobres” “… Misionero, y que al frente de la nueva Parroquia del Carmen trabaja incansablemente por conseguir la dicha y el bienestar de tanto humilde, de tanto menesteroso…” Así iniciaba la entrevista José Luís Dumas, en el boletín local EL PUERTO el 27 de noviembre de 1954 en el número 2 que iniciamos con entusiasmo varios jóvenes aficionados a la literatura.
Era la entrevista de la semana y transcribo la descripción que daba del Padre Jaime. “Alto, delgado, un tanto encorvado, más por el peso de la constante preocupación y carga que él mismo se impone: rostro enjuto y pálido, reflejando en sus ojos, que se guarecen tras unas sencillas gafas, una natural dulzura y timidez…”
De un hombre por vocación misionero, de la orden de los paúles, nacido en Binissalem, Mallorca, un 7 de noviembre de 1914, destinado a Puerto de Sagunto el 1 de septiembre de 1947, que contribuyó con su esfuerzo, dedicación y desprendimiento al auxilio de los desahuciados y a la edificación de las primeras once viviendas del tan populoso Barrio del Padre Jaime, como sustitución de los refugios quue aislaban a otras tantas familias desamparadas que, con aportaciones del Arzobispado, Ayuntamiento y a la Empresa Altos Hornos de Vizcaya, y una representación de función benéfica del Teatro Portátil de la Plaza del Caudillo del Sr. Largo, y de las rifas, nuestro buen cura llevó a cabo con todo su entusiasmo de su pobreza personal de bienes. Cerraba la entrevista con una de sus muchas súplicas, esta vez a favor de los tres ciegos que vivían en la calle Pintor Pinazo. Y de esa otra pobre mujer sin medios de vida y con hijos. Finalizando con su frase misionera de caridad: “¡Acordaos de que la única riqueza que poseen es su miseria y sus pobres vestidos!”
Este fue el reflejo de un gran sacerdote que dio todo cuanto poseía tratando de evitar el sufrimiento a su alrededor. Ahora, la iniciación de su beatificación puede servir de ejemplo para dignificar y exaltar a quien trató de mejorar a la sociedad, confrontando y repudiando la nueva moral de la comercialización por los sentidos, adelantada proféticamente por Jaime Pons, C-M., cuando en carta a su superior transcribe las motivaciones sobre la Santa Misión, celebrada del 13 al 27 de octubre, de 1963, de la Parroquia del Carmen, creada el 9 de marzo de 1954, del alejamiento de la sociedad por “las falsas doctrinas del materialismo, trasferidas de padres a hijos por sistema.”